Crítica </b> Ensayo sobre "Los detectives salvajes", por Roberto Bolaño </b>

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Buen día a todos. Quiero compartir este ensayo que hice para la asignatura de Literatura Grecolatina de la Universidad de Los Andes (Táchira-Venezuela), el ensayo sobre la conocida novela de Bolaño y su vínculo con el viaje y el mito homérico clásico.


Reconstrucción de la noción del viaje y las alteridades de Ulises y Penélope en la novela “Los detectives salvajes”, de Roberto Bolaño

Qué sería del viaje homérico, si no estuviese inscrito en nuestras manos, como un río, cual raya que se ahonda día tras día, como alguna vez escribiera el poeta venezolano Eugenio Montejo. Bien pudo Bolaño saberse en esos versos cuando caminó por las avenidas interminables, cercanas al siempre de ciudad de México, de esencia desbordada, ciclópea, y Roberto aún con las pesadillas de la dictadura militar de Pinochet frescas en su memoria, afiladas como los dientes de Caribdis.
Entre idas y vueltas, errabundo, haciéndose detective desde su materia real, como en una danza secreta para las múltiples caras de Escila, fundaba junto con su amigo Mario Santiago el grupo (otros dirían pandilla) llamado “los infrarrealistas”, quienes quedarían surcando el mar furioso de la literatura, como peleando sin pelear desde la palabra de Bolaño con unas sirenas tan monstruosas como las homéricas, y aguantan el embate de las olas, y cambian (aún) el panorama de la novela latinoamericana.

Indudablemente, Ulises y Penélope perviven desde los infrarrealistas, y su otredad se ha vertido en clave de transfiguración hacia la novela “Los detectives salvajes” de manera genial y titánica por Roberto Bolaño, y el presente ensayo no solo explorará de manera comparativa las alteridades de los principales personajes de una de las obras capitales de Homero respecto a la novela de Bolaño, también se debe proponer el alcance de la simbiosis vida-poesía-política en la temporalidad fracturada de la obra, para tener una visión más clara de tales alteridades y de la reinterpretación y transformación de la noción del viaje en la novela latinoamericana.​



Cesárea Tinajero: Penélope transfigurada

Son dos ojos y sus espejos que abrazan el mundo mientras tejen y destejen, donde tal vez se gesta la última frase de los océanos, se han encontrado no fuera del tiempo, sino dentro de él, volviéndolo más lúcido, más solar, con una energía poética significante que emana intensamente para Odiseo, para Juan García Madero, Arturo Belano y Ulises Lima, la primera esperaba a su esposo en Ítaca, ella y la promesa de la llegada, indivisas, y la otra en México, justo terminando su poema vanguardista desde cuyo océano surgía la palabra “Sión”, y años después los tres personajes emprenderían una búsqueda que los llevaría hasta una Ítaca desértica, implacable, donde duermen sin dormir, sueñan sin soñar los cadáveres de muchachas violadas y asesinadas, Ítaca llamada “Santa Teresa”, parte de los extramuros de la civilización.

En la novela de Bolaño hay una transfiguración casi fantasmal de Penélope como arquetipo femenino de quien espera, esta se convierte en Cesárea Tinajero, una poeta cuya imagen va urdiendo desde el misterio, el silencio y la marginalidad la búsqueda de ella misma por parte de Madero, Belano y Lima, quienes se encuentran con su persona por un breve espacio de tiempo, pero su imagen de juventud y energía, de una poética encarnada para encender una revolución en el hacer latinoamericano de la literatura, se ha desintegrado por la dura vida en un pueblo perdido en los desiertos de Sonora, y queda una mujer cansada, casi vencida por el tiempo, y no solo vendría la muerte y tendría sus ojos como intuyera Pavese, también lanzaría a Madero a una especie de ausencia pulsátil reducida a solo un nombre, y a Belano y Lima hacia dos viajes, uno descendiente tal vez hacia el infierno en la Tierra, y otro a un no lugar del horizonte que en la novela terminará en los años noventa.

Más aún, se esboza de manera terriblemente lúcida no solo el viaje que devasta los espíritus de Bolaño/Belano y Mario Santiago/Ulises Lima, en “Los detectives salvajes” nos enfrentamos a una Penélope reconstituida con la sustancia trágica del siglo XX en la Latinoamérica desgarrada por las revoluciones y dictaduras de los años 20 y 70, que teje y desteje, esperando por nosotros, puede ser lo no encarnado por nuestra poesía, o una vaga sensación de que nos reconocemos, y nadie sabe si, algún día, llegaremos…​

Los dos Ulises y Belano: Reinterpretación, fractura del viaje homérico y su sentido en la obra de Bolaño

No solo perdura el viaje implacable de Odiseo y su narración memoriosa elevada hacia una noción arquetipal materializada de nuevo en “Los detectives salvajes” mediante los recursos y posibilidades de la palabra. Más allá de una apreciación superficial del mito del viaje en la obra, teniendo a Odiseo como símbolo inscrito en las personalidades de Arturo Belano y Ulises Lima, Bolaño fractura de manera genial y radical el viaje homérico clásico en cuanto a la temporalidad lineal, al espacio geográfico transmutado al espacio imaginario, con la finalidad de que el lector (quien inevitablemente se involucra y se vuelve un detective en sí mismo) pueda reinterpretar tal travesía e intente hallar el sentido de la novela, o al menos intuirlo: acaso el gran extravío y tránsito hacia la muerte y el olvido de quienes no distinguen entre su sangre y la palabra, que luchan tenazmente para colmar su tiempo de lucidez y de una posible utopía fundamentada en el carácter irrevocablemente libre y vivo del arte, y de la mayoría de esos seres (jóvenes en su mayoría) tal vez no queden sino vagas sensaciones de que en algún tiempo existieron, cual si fueran algún descendiente de un personaje de una novela de Juan Rulfo.

También cabe destacar la ausencia casi total de la manifestación de las voces de los personajes de Ulises Lima y Arturo Belano. El gran coro de voces que articulan la novela en su segunda parte solo da testimonios que a lo largo de la temporalidad fracturada de la obra van construyendo y a la vez gravitando alrededor del misterio que envuelve las imágenes que oscilan entre lo real y lo fantasmagórico de tales personajes sobre los cuales está sostenida la narración. Una nueva poética del silencio compromete al lector en un juego de espejos cuyos tipos de materias se confunden, y una no puede existir sin la otra, materia y energía visibles, y el resto, el cuerpo del iceberg, oculto, pero tan presente, como una irradiación donde lo ausente, lo que sobrepasa a la misma palabra, está entrelazado con ella, y no solo se manifiesta el silencio material indiviso como sangre de la obra de arte, también, como viaje reconstituido y búsqueda fundamental donde la vida, la muerte y la creación en la cuasi ausencia de voz, innominada, ingente, imparable, pueden fluir en su totalidad para intentar revelarlas mediante la literatura.

“¿Qué hay detrás de la ventana?”: La vida, la poesía y la política como simbiosis dentro del viaje en la novela de Bolaño

Tal interrogación que concluye la obra de manera temporal y espacial, además de constituir un punto álgido en los silencios casi totales de Arturo Belano, Ulises Lima y Cesárea Tinajero, es clave para aproximarse al sentido de la obra bolañiana esbozado anteriormente. Se retoma de manera lúcida y poderosamente simbólica la última narración de otro personaje clave en la novela: Amadeo Salvatierra. Sus narraciones testimoniales hilvanan la segunda parte de la obra y son muestra importante de que, al menos por unos años, tanto en la década de los años 20 como en los 70 del siglo pasado, la vida, la poesía y la política en simbiosis articulada como tentativa revolucionaria eran una meta común en los movimientos vanguardistas del estridentismo y el realvisceralismo (basado en los infrarrealistas) pero desafortunadamente, por los abismos que las separan las unas de las otras y la infranqueable naturaleza y realidad de la sociedad mexicana y latinoamericana en ambas décadas clave antes referidas, ocurre un doble fracaso en tales tentativas de transformación radical. Y nos queda la memoria de tal simbiosis, el gran silencio revelado desde el olvido y la muerte, su emanación y el viaje reconstituido en la novela de Roberto Bolaño.​
 

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