Por la cantidad de edificios colapsados, lamentablemente se proyecta un número mayor de afectados. Es una catástrofe natural gigantesca.
Ahora mismo, con equipos especializados de distintos estados de Venezuela, pero también de Colombia, Perú, España, México, El Salvador, Ecuador y muchos otros países, ya la gente tiene que manejarse con mucho cuidado en la zona de riesgo.
Es muy bonito tener el impulso de ayudar de corazón y en un primer momento, cuando los equipos tanto nacionales como del extranjero aún no han llegado sino a una pequeña parte de las zonas afectadas, esa gente que colabora de corazón suele salvar vidas incluso pero luego, cuando es más riesgoso porque los heridos están en una situación más dramática, lo recomendable es seguir el mismo protocolo que en cualquier parte del mundo, dejar hacer su trabajo a los equipos especializados, que cuentan con todo tipo de instrumentos para evitar dañar a los que están aún con vida, evitando a toda costa dar un paso en falso al mover un objeto o piedra pesada... arriesgando tanto a los heridos que siguen vivos debajo como su propia vida.