amigos venezolanos, les tengo en mis oraciones constantemente, espero que Dios les eche una mano con la reconstrucción de ese maravilloso país, que reparta suerte porque fuerza y valor, ya la tenéis vosotros. Yo soy español pero tengo familiares y bastantes amigos venezolanos, sin ir más lejos, mi cuñado nació en La Guaira...
En fin, todo mi cariño desde aquí, me impresionó mucho este suceso, me quedé atónito ante lo que estaba presenciando. Mi gente ha tenido suerte, están todos vivos, alguno está en su casa, pues su edificio sólo tiene pequeñas grietas...
En fin, carpe diem amigos, vivan el presente que el mañana no existe, esta perra vida ya se encarga de mandarnos una sorpresa como esta en forma de desgracia y quizás toda una vida, haciendo planes para el futuro y de repente, no hay futuro, carpe diem hermanos, no hay más.