Fabrizio Yseer
Curioso
Usuário com poucas negociações! Use sempre o saldo do ForoBeta!
- Formas de pagamento
- Saldo ForoBeta
- Bitcoin
- Binance
- Payoneer
- Western Union
- Skrill
- Oxxo
- Transferência bancária
- Paypal
- Outro
- Método de entrega
- Prazo para pagar
- Máximo 1 dia
- Prazo de entrega
- Máximo 1 dia
- Taxas
- Não existem
Hola, actualmente trabajo en redacción y guiones para YouTube, especialmente contenido narrativo, storytelling y videos de opinión.
Puedo adaptarme a estilos: • polémicos • documentales • entretenimiento/internet •
Pequeña muestra:
PÁGINA 1: EL PREÁMBULO DEL DESASTRE
(Visual: Santiago sentado en un sillón orejero. La habitación está a oscuras, salvo porla luz de su teléfono. Se escuchan gritos sordos de Elena en el piso de arriba).
NARRADOR: Santiago no sentía culpa. Sentía una náusea profunda por la rutina. Ochenta y cuatro díasllevaba habitando esa casa como un fantasma, contando los minutos para que Elena sedurmiera y poder oler el rastro de Camila en su propia piel. Elena no era tonta; era unamujer herida, y una mujer herida en San Isidro es más peligrosa que un tiburón en ayunas.Ella bajaba las escaleras con los ojos hinchados, arrastrando una bata de seda que algunavez fue sexy y ahora solo parecía un sudario.
ELENA🙁Voz quebrada)—¿A quién le escribes, Santiago? Sé que es ella. Huelo su perfume barato en tus camisasde lino. ¡Dímelo en la cara, cobarde!
SANTIAGO🙁Sin despegar la vista del teléfono, con una calma que hiela la sangre)—Cómprate una vida, Elena. O al menos, cómprate una dignidad que no me dé tantavergüenza ajena. Estás haciendo un ruido espantoso y quiero terminar de leer estemensaje.
También dejo abajo algunos certificados relacionados con escritura creativa y narrativa.
Cualquier interesado me puede escribir al mensaje privado.
Puedo adaptarme a estilos: • polémicos • documentales • entretenimiento/internet •
Pequeña muestra:
PÁGINA 1: EL PREÁMBULO DEL DESASTRE
(Visual: Santiago sentado en un sillón orejero. La habitación está a oscuras, salvo porla luz de su teléfono. Se escuchan gritos sordos de Elena en el piso de arriba).
NARRADOR: Santiago no sentía culpa. Sentía una náusea profunda por la rutina. Ochenta y cuatro díasllevaba habitando esa casa como un fantasma, contando los minutos para que Elena sedurmiera y poder oler el rastro de Camila en su propia piel. Elena no era tonta; era unamujer herida, y una mujer herida en San Isidro es más peligrosa que un tiburón en ayunas.Ella bajaba las escaleras con los ojos hinchados, arrastrando una bata de seda que algunavez fue sexy y ahora solo parecía un sudario.
ELENA🙁Voz quebrada)—¿A quién le escribes, Santiago? Sé que es ella. Huelo su perfume barato en tus camisasde lino. ¡Dímelo en la cara, cobarde!
SANTIAGO🙁Sin despegar la vista del teléfono, con una calma que hiela la sangre)—Cómprate una vida, Elena. O al menos, cómprate una dignidad que no me dé tantavergüenza ajena. Estás haciendo un ruido espantoso y quiero terminar de leer estemensaje.
También dejo abajo algunos certificados relacionados con escritura creativa y narrativa.
Cualquier interesado me puede escribir al mensaje privado.

