Aunque sea difícil de entender hay personas que creen de verdad en esas cosas, incluso dejan trabajos, amistades o de hacer algo porque se los dicen las cartas, santos o adivinos.
Es como todo asunto de fe, simplemente se cree y ya.
Muchos pudiesen cuestionar y de hecho lo hacen a quienes creemos en Jesús, otros critican al islam, al judaísmo, a los testigos de Jehová, etc.
Debemos entender que las creencias no se discuten, ni se intentan razonar, porque existen tantas cosas que no sabemos y no comprendemos que terminaríamos locos intentando justificar cada religión.
Se trata de lo que cada quien le haga sentir bien, le de confianza y bienestar.
En cuanto al señor del cuento, en este caso en particular, me parece que es más una excusa para justificarse delante de los vecinos que no deja a la mujer que le monto cachos. Que tampoco tendría porque hacerlo, ya que cada quien decide si perdona o no una infidelidad, es su problema y de nadie más, pero eso sería otro tema.