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Richard Liu, fundador y CEO de JD.com, el mayor gigante del comercio electrónico chino y equivalente local de Amazon, acaba de hacer una declaración que pocas veces se escucha con tanta crudeza en el mundo corporativo: los repartidores serán reemplazados por robots, y eso es inevitable. Lo dijo en la cumbre de Líderes Económicos de APEC celebrada en Shenzhen, donde aseguró que llegará el día en que la mano de obra humana en la logística de última milla dejará de ser necesaria. JD.com ya opera almacenes sin personal, drones de reparto y furgonetas autónomas en varias ciudades chinas, por lo que Liu no habla de ciencia ficción: habla de lo que su propia empresa ya está construyendo a escala para más de 900.000 empleados.
Lo que distingue el anuncio de Liu del discurso habitual de los CEOs tecnológicos es que no esquiva la pregunta incómoda, sino que la confronta directamente con un plan concreto. JD.com ha firmado acuerdos con 120 centros educativos en toda China para ejecutar el llamado Plan Nirvana: reconvertir a los actuales repartidores en técnicos de mantenimiento y programadores de los robots que los sustituirán. La apuesta es transformar a trabajadores de cuello azul en perfiles especializados, aunque hacerlo a la escala de 700.000 personas es un desafío sin precedentes. El anuncio llega además en un momento crítico para China, donde cerca del 40% del empleo urbano corresponde a trabajadores de la economía de plataformas, repartidores, conductores de apps, obreros de fábrica, que son precisamente los más vulnerables a esta transición.
Lo que distingue el anuncio de Liu del discurso habitual de los CEOs tecnológicos es que no esquiva la pregunta incómoda, sino que la confronta directamente con un plan concreto. JD.com ha firmado acuerdos con 120 centros educativos en toda China para ejecutar el llamado Plan Nirvana: reconvertir a los actuales repartidores en técnicos de mantenimiento y programadores de los robots que los sustituirán. La apuesta es transformar a trabajadores de cuello azul en perfiles especializados, aunque hacerlo a la escala de 700.000 personas es un desafío sin precedentes. El anuncio llega además en un momento crítico para China, donde cerca del 40% del empleo urbano corresponde a trabajadores de la economía de plataformas, repartidores, conductores de apps, obreros de fábrica, que son precisamente los más vulnerables a esta transición.

