J
Jonay Basanta
Épsilon
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Hola. Esta pequeña historia la escribí en mi blog, he decidido ponerla aquí para ver que pensáis, es un poco larga. Tiene muchos fallos, pero es entendible, supongo
Laurana y Liliana son dos niñas huérfanas, ambas son gemelas, tienen ya sus doce añitos. Ellas, son unas chicas encantadoras, que a pesar de vivir en un convento, viven con una enorme sonrisa.
Ellas dos, adora pasarse la tarde comiendo pipas con las monjas y charlar de cualquier tema sin tabú alguno. Después de eso, ambas van al baño a cambiarse, porque toca jugar un rato al fútbol y así reprime toda esa ira de no haber tenido una familia que las llenase de amor, ternura, comprensión y una buena felicidad.
Todas los malditos días son iguales, excepto los domingos que pueden hartarse de comer y chismear con las vecinas que van de visitas al convento, tras eso lleva a Laurana y a Liliana a dar una vuelta por el paraíso. Un lugar lleno de oscuridad, tristeza y agonía tapada por una enorme manta de felicidad.
Cómo siempre, ellas fingiendo esa enorme sonrisa, pasaban la tarde en el parque de atracciones. Cuando de repente ambas chocaron con una hermosa pero infeliz pareja que no se imaginaba que se convertiría un tormento.
Laurana y Liliana saludaron a Enrique y a Juliana. Ellos dos tienen cuarenta años y siempre han tenido esa esperanza de tener dos hermosas hijas.Lamentablemente nunca lo han conseguido. Por eso, ellos viven en un entorno de amargura que no pueden apagar manteniendo relaciones.
Por otro lado, Laurana y Liliana vieron en ellos algo especial, aunque no se imaginarían que eso, sería el comienzo del infierno.
Tras una enorme charla entre las dos huérfanas y esa pareja. Decidieron quedar en el convento para beber café y charlar un rato más. Con permiso de las monjas, claro. Así que cinco días después, estaban riéndose y pegándose con las almohadas, aunque las monjas naturalmente se unieron a la fiesta.
Después de darse cuenta de que tenían mucho en común, decidieron adoptar a Laurana y Liliana. Las monjas encantadas y llenas de felicidad, decidieron acelerar los trámites. Así que dos semanas después, Laurana y Liliana comenzaban su nueva y amarga vida. Aún ellas dos, recuerdan su cara de felicidad, sin darse cuenta lo que estaba por llegar.
Tras un enorme viaje en coche, Laurana, Liliana y Juliana cantaban una canción, mientras el agotado Enrique conducía por un tramo de 50km. Después de llegar a casa, la pareja se dio cuenta de que las hermanas se quedaron dormidas. Así que tras darles dos bofetones las despertaron. Ellas, se despertaron prácticamente llorando, sin saber que había sucedido. Sus nuevos padres, la cogieron bruscamente del brazo y la pusieron a dormir en el piso del baño, por haberse quedado dormida.
Tras ese enorme susto. Ellas dos no aguantaron aquello, así que intentaron abrir la puerta que estaba bien cerrada, para huir de la casa. Pero no pudieron, así que las dos decidieron descansar hasta el día siguiente y así borrar ese mal rato.
Al día siguiente Enrique abre la puerta del baño y las obliga a trabajar en el campo arrancando los tomates y si no cumplían con la tarea, no desayunaban. Ellas hacían bien el trabajo mientras sus lágrimas no paraban de salir.
Todo ese trabajo forzado se repetían durante muchos años. Ellas no podía irse, ya que Juliana las tenía amenazadas con matarla, así que no tenían más remedio que aguantar.
Año tras años. Liliana y Laurana no tenían más remedio que soportar abusos sexuales y someterse a la explotación de sus padres adoptivos que las amenazaban con seguir violándolas y pegarles constantemente en la espalda.
Estás dos chicas se pasaban toda la mañana trabajando sin beber una pizca de agua, sin olvidar que la única comida que recibían al día siempre estaba en mal estado. Por las noches no podían ni dormir, se pasaban las noches llorando en el infierno que estaban viviendo. Estaban tan acostumbradas a las palizas que recibían que ya ni se asombraban cuando miraban a través del espejo esos moretones que cubrían sus espaldas.
Por si fuera poco, estaban en plena época de verano, así que el trabajo era muchísimo más duro, ya que no podían beber ni comer. Si intentaban comer o beber sin su permiso, sabían que serían violadas y golpeadas nuevamente, así que con lágrimas en los ojos, estas niñas ya adultas resistían hasta llegar a la noche.
Como era normal, las dos pasaban las noches abrazadas para evitar que una o la otra termine suicidándose por la agonía que vivían en ese momento, hasta que sus deseos se hicieron realidad…….
Durante otra noche, cansadas, ellas dos escucharon un fuerte ruido que les hizo temblar del tremendo susto. Un trueno muy cerca de su casa. Lo normal en en esa época de verano es que haya una buena tormenta. Eso hizo que estas hermosas gemelas tuvieran una brillante idea para escapar del infierno y poder ir al paraíso.
Al día siguiente Liliana y Laurana decidieron esconder ambas entre sus pechos un afilado cuchillo para poder hacer justicia y así poder vivir en la verdadera felicidad.
Ellas, trabajaron ese día muy rápido, tanto así, que terminaron a las once de la noche. Empapadas de tanta lluvia, le pidieron ir al servicio para cambiarse de ropa. Sus padres aceptaron, siempre y cuando limpien toda la casa, como era normal. Al quitarse esas prendas mal olientes, se les ocurrió que una se hiciera pasar como si estuviera muerta, mientras ella se escondía para así poder matar a Enrique. Las dos saben que antes de mantener relaciones, Juliana se la pasa leyendo un libro y él se da una larga ducha.
Así que las dos, decidieron estar más de una hora en el baño, para poder acabar una vez con Enrique.
Cansadas y nerviosas, Estas hermanas empezaron a escuchar los pasos, sabiendo que Enrique se dirigía hacia el baño. Rápidamente Liliana se hace pasar por muerta mientras Laurana se escondía tras la puerta.
De pronto ese ruido al girar la manecilla de la puerta hace que Laurana sujete con firmeza el cuchillo. Al ver que Enrique entra y camina dos pasos para ver que le sucedió a Liliana. Ella, Laurana con una tremenda fuerza le clava el cuchillo en la espalda, mientras un trueno caía nuevamente cerca de su casa, Laurana llegó a apuñalarlo más de 30 veces seguidas mientras su hermana Liliana miraba todo ese espectáculo tan satisfactorio.
Laurana llena de ira y a la vez de placer, le da el cuchillo a su hermana y ella sabía lo que significaba. Liliana sujeta el cuchillo con fuerza y se va corriendo a la habitación de Juliana.
Juliana sorprendida y con un miedo al ver a su hija con un cuchillo, le grita “¡No, por favor!” Ella le responde: Demasiado tarde, zorra. Liliana se abalanza sobre ella mientras repetidamente le clava el cuchillo en su corazón.
Su hermana que observa todo, empieza a reírse de pura felicidad. Mientras Liliana se acerca a ella y le da repetidos besos y abrazos mientras lloran de felicidad.
Después de haber hecho justicia, estas bellas gemelas de 23 años, decidieron emprender una nueva vida. No sin antes robar todo el enorme dinero de sus ya muertos padres adoptivos. Tras registrar toda la casa, encontraron más de 50 mil dolares en billetes y 150 dolares en joyas. Llenas de felicidad empezaron a dar brincos de la enorme alegría que recorría por sus cuerpos.
Rápidamente, sacaron todas las cosas, y decidieron quemar la casa junto con los cadáveres para que no quedara ni un solo rastro. Y así lo hicieron, en poco más de media hora llenaron de gasolina toda la casa y le prendieron fuego con el mechero. Ellas, se alejaron hacia una montaña con todo el dinero, joyas, algo de ropa y un prismático para contemplar como la casa se quemaba. Tras más de tres horas viendo ese magnífico espectáculo, decidieron volver a lo poco que quedaba de la casa, para confirmar que ya sus cuerpos estaban calcinados. Tras ver que no quedaba nada, Liliana y Laurana se agarraron de la mano y juntas emprendieron su nuevo viaje hacia Italia.
Las dos, llegaron a Italia dos semanas después de haber salido de su país natal. Sin antes, darle su mayor agradecimiento a las monjas, con una carta en la cual contenía 3,500 dolares. En la carta decía lo siguiente:
“Queridas hermanas, seguramente usted no nos recuerda, pero nosotras sí. Después de haber salido de vuestras vidas, Enrique y Juliana hizo de nuestras vidas un auténtico infierno, pero no se preocupe, hemos echo justicia.
Las dos más que nunca valoramos aquella época en la que pasábamos con todas ustedes en el convento. A mí y a Liliana se nos llena los ojos de lágrimas cuando recordábamos aquella época en la que eramos felices y nosotras no lo sabíamos.
Esta carta es una despedida, Liliana y yo nos iremos al paraíso. Para pasar toda nuestra vida en eterna armonía. Lamentablemente no les puedo decir a donde vamos, ya que eso queda entre Liliana, yo y Dios. A pesar de que nunca fuimos muy religiosas, podríamos decir que él nos ha protegido de cierto modo.
Sin más que decir, le he dejado 3,500 dolares para que ayude a los demás huérfanos del convento. Espero que viváis la más eterna felicidad.
Att: Laurana Y Liliana.”
Mientras tanto, Laurana y Liliana vendían todas las joyas en una vieja joyería al norte de Italia. Ellas, con una sonrisa en la cara y mucho dinero, decidieron alejarse de toda civilización y comprarse una casa en el campo. Sin antes adoptar a unas hermosas niñas de un viejo convento de Italia.
Así, que Liliana, Laurana y su pequeña de siete años Trinidad prendieron rumbo a su nueva casa, donde les esperaría, felicidad, amor y mucha armonía.
Laurana y Liliana son dos niñas huérfanas, ambas son gemelas, tienen ya sus doce añitos. Ellas, son unas chicas encantadoras, que a pesar de vivir en un convento, viven con una enorme sonrisa.
Ellas dos, adora pasarse la tarde comiendo pipas con las monjas y charlar de cualquier tema sin tabú alguno. Después de eso, ambas van al baño a cambiarse, porque toca jugar un rato al fútbol y así reprime toda esa ira de no haber tenido una familia que las llenase de amor, ternura, comprensión y una buena felicidad.
Todas los malditos días son iguales, excepto los domingos que pueden hartarse de comer y chismear con las vecinas que van de visitas al convento, tras eso lleva a Laurana y a Liliana a dar una vuelta por el paraíso. Un lugar lleno de oscuridad, tristeza y agonía tapada por una enorme manta de felicidad.
Cómo siempre, ellas fingiendo esa enorme sonrisa, pasaban la tarde en el parque de atracciones. Cuando de repente ambas chocaron con una hermosa pero infeliz pareja que no se imaginaba que se convertiría un tormento.
Laurana y Liliana saludaron a Enrique y a Juliana. Ellos dos tienen cuarenta años y siempre han tenido esa esperanza de tener dos hermosas hijas.Lamentablemente nunca lo han conseguido. Por eso, ellos viven en un entorno de amargura que no pueden apagar manteniendo relaciones.
Por otro lado, Laurana y Liliana vieron en ellos algo especial, aunque no se imaginarían que eso, sería el comienzo del infierno.
Tras una enorme charla entre las dos huérfanas y esa pareja. Decidieron quedar en el convento para beber café y charlar un rato más. Con permiso de las monjas, claro. Así que cinco días después, estaban riéndose y pegándose con las almohadas, aunque las monjas naturalmente se unieron a la fiesta.
Después de darse cuenta de que tenían mucho en común, decidieron adoptar a Laurana y Liliana. Las monjas encantadas y llenas de felicidad, decidieron acelerar los trámites. Así que dos semanas después, Laurana y Liliana comenzaban su nueva y amarga vida. Aún ellas dos, recuerdan su cara de felicidad, sin darse cuenta lo que estaba por llegar.
Tras un enorme viaje en coche, Laurana, Liliana y Juliana cantaban una canción, mientras el agotado Enrique conducía por un tramo de 50km. Después de llegar a casa, la pareja se dio cuenta de que las hermanas se quedaron dormidas. Así que tras darles dos bofetones las despertaron. Ellas, se despertaron prácticamente llorando, sin saber que había sucedido. Sus nuevos padres, la cogieron bruscamente del brazo y la pusieron a dormir en el piso del baño, por haberse quedado dormida.
Tras ese enorme susto. Ellas dos no aguantaron aquello, así que intentaron abrir la puerta que estaba bien cerrada, para huir de la casa. Pero no pudieron, así que las dos decidieron descansar hasta el día siguiente y así borrar ese mal rato.
Al día siguiente Enrique abre la puerta del baño y las obliga a trabajar en el campo arrancando los tomates y si no cumplían con la tarea, no desayunaban. Ellas hacían bien el trabajo mientras sus lágrimas no paraban de salir.
Todo ese trabajo forzado se repetían durante muchos años. Ellas no podía irse, ya que Juliana las tenía amenazadas con matarla, así que no tenían más remedio que aguantar.
Año tras años. Liliana y Laurana no tenían más remedio que soportar abusos sexuales y someterse a la explotación de sus padres adoptivos que las amenazaban con seguir violándolas y pegarles constantemente en la espalda.
Estás dos chicas se pasaban toda la mañana trabajando sin beber una pizca de agua, sin olvidar que la única comida que recibían al día siempre estaba en mal estado. Por las noches no podían ni dormir, se pasaban las noches llorando en el infierno que estaban viviendo. Estaban tan acostumbradas a las palizas que recibían que ya ni se asombraban cuando miraban a través del espejo esos moretones que cubrían sus espaldas.
Por si fuera poco, estaban en plena época de verano, así que el trabajo era muchísimo más duro, ya que no podían beber ni comer. Si intentaban comer o beber sin su permiso, sabían que serían violadas y golpeadas nuevamente, así que con lágrimas en los ojos, estas niñas ya adultas resistían hasta llegar a la noche.
Como era normal, las dos pasaban las noches abrazadas para evitar que una o la otra termine suicidándose por la agonía que vivían en ese momento, hasta que sus deseos se hicieron realidad…….
Durante otra noche, cansadas, ellas dos escucharon un fuerte ruido que les hizo temblar del tremendo susto. Un trueno muy cerca de su casa. Lo normal en en esa época de verano es que haya una buena tormenta. Eso hizo que estas hermosas gemelas tuvieran una brillante idea para escapar del infierno y poder ir al paraíso.
Al día siguiente Liliana y Laurana decidieron esconder ambas entre sus pechos un afilado cuchillo para poder hacer justicia y así poder vivir en la verdadera felicidad.
Ellas, trabajaron ese día muy rápido, tanto así, que terminaron a las once de la noche. Empapadas de tanta lluvia, le pidieron ir al servicio para cambiarse de ropa. Sus padres aceptaron, siempre y cuando limpien toda la casa, como era normal. Al quitarse esas prendas mal olientes, se les ocurrió que una se hiciera pasar como si estuviera muerta, mientras ella se escondía para así poder matar a Enrique. Las dos saben que antes de mantener relaciones, Juliana se la pasa leyendo un libro y él se da una larga ducha.
Así que las dos, decidieron estar más de una hora en el baño, para poder acabar una vez con Enrique.
Cansadas y nerviosas, Estas hermanas empezaron a escuchar los pasos, sabiendo que Enrique se dirigía hacia el baño. Rápidamente Liliana se hace pasar por muerta mientras Laurana se escondía tras la puerta.
De pronto ese ruido al girar la manecilla de la puerta hace que Laurana sujete con firmeza el cuchillo. Al ver que Enrique entra y camina dos pasos para ver que le sucedió a Liliana. Ella, Laurana con una tremenda fuerza le clava el cuchillo en la espalda, mientras un trueno caía nuevamente cerca de su casa, Laurana llegó a apuñalarlo más de 30 veces seguidas mientras su hermana Liliana miraba todo ese espectáculo tan satisfactorio.
Laurana llena de ira y a la vez de placer, le da el cuchillo a su hermana y ella sabía lo que significaba. Liliana sujeta el cuchillo con fuerza y se va corriendo a la habitación de Juliana.
Juliana sorprendida y con un miedo al ver a su hija con un cuchillo, le grita “¡No, por favor!” Ella le responde: Demasiado tarde, zorra. Liliana se abalanza sobre ella mientras repetidamente le clava el cuchillo en su corazón.
Su hermana que observa todo, empieza a reírse de pura felicidad. Mientras Liliana se acerca a ella y le da repetidos besos y abrazos mientras lloran de felicidad.
Después de haber hecho justicia, estas bellas gemelas de 23 años, decidieron emprender una nueva vida. No sin antes robar todo el enorme dinero de sus ya muertos padres adoptivos. Tras registrar toda la casa, encontraron más de 50 mil dolares en billetes y 150 dolares en joyas. Llenas de felicidad empezaron a dar brincos de la enorme alegría que recorría por sus cuerpos.
Rápidamente, sacaron todas las cosas, y decidieron quemar la casa junto con los cadáveres para que no quedara ni un solo rastro. Y así lo hicieron, en poco más de media hora llenaron de gasolina toda la casa y le prendieron fuego con el mechero. Ellas, se alejaron hacia una montaña con todo el dinero, joyas, algo de ropa y un prismático para contemplar como la casa se quemaba. Tras más de tres horas viendo ese magnífico espectáculo, decidieron volver a lo poco que quedaba de la casa, para confirmar que ya sus cuerpos estaban calcinados. Tras ver que no quedaba nada, Liliana y Laurana se agarraron de la mano y juntas emprendieron su nuevo viaje hacia Italia.
Las dos, llegaron a Italia dos semanas después de haber salido de su país natal. Sin antes, darle su mayor agradecimiento a las monjas, con una carta en la cual contenía 3,500 dolares. En la carta decía lo siguiente:
“Queridas hermanas, seguramente usted no nos recuerda, pero nosotras sí. Después de haber salido de vuestras vidas, Enrique y Juliana hizo de nuestras vidas un auténtico infierno, pero no se preocupe, hemos echo justicia.
Las dos más que nunca valoramos aquella época en la que pasábamos con todas ustedes en el convento. A mí y a Liliana se nos llena los ojos de lágrimas cuando recordábamos aquella época en la que eramos felices y nosotras no lo sabíamos.
Esta carta es una despedida, Liliana y yo nos iremos al paraíso. Para pasar toda nuestra vida en eterna armonía. Lamentablemente no les puedo decir a donde vamos, ya que eso queda entre Liliana, yo y Dios. A pesar de que nunca fuimos muy religiosas, podríamos decir que él nos ha protegido de cierto modo.
Sin más que decir, le he dejado 3,500 dolares para que ayude a los demás huérfanos del convento. Espero que viváis la más eterna felicidad.
Att: Laurana Y Liliana.”
Mientras tanto, Laurana y Liliana vendían todas las joyas en una vieja joyería al norte de Italia. Ellas, con una sonrisa en la cara y mucho dinero, decidieron alejarse de toda civilización y comprarse una casa en el campo. Sin antes adoptar a unas hermosas niñas de un viejo convento de Italia.
Así, que Liliana, Laurana y su pequeña de siete años Trinidad prendieron rumbo a su nueva casa, donde les esperaría, felicidad, amor y mucha armonía.



