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Curioso
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“Ningún siervo puede servir a dos señores, porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”
- Lucas 16:13 La Biblia de las Américas.
Vivimos una época en la cual impera en gran medida la autocomplacencia. Los humanos hayamos gran satisfacción en probar toda clase de placeres.
Por citar solo algunos ejemplos, ¿quién no ama un viaje a las hermosas playas mexicanas? o un paseo en barco acompañado de sus seres queridos. Qué tal disfrutar de un auto deportivo en su modelo más reciente con todas las comodidades y estatus que esto representa.
¿Es incorrecto desear lo mejor de la vida terrenal? La respuesta es no. Jesús mismo fue señalado en varias ocasiones porque se mostró al mundo como un hombre sociable, que convivía con personas de “dudosa reputación”, comía y bebía con ellos.
Lo incorrecto no está en el disfrute de las bendiciones materiales, sino en permitir que los bienes de este mundo se conviertan en la finalidad de nuestra vida.
Hoy por hoy, puedo observar al menos dos ámbitos de la sociedad en los cuales es notoria la pérdida de visión sobre lo que significa servir a un solo señor: los liderazgos políticos y religiosos.
Me resulta incomprensible cómo hemos podido llegar a un nivel de ambición y de antivalores, en el cuál la finalidad de servir a los demás y procurar el bien común ha pasado a ser letra muerta y solo un ideal, un discurso.
Líderes en ambos ámbitos (político y religioso) gozando de bienes cada vez más onerosos. Propiedades múltiples, prestanombres, infinidad de cuerpos de seguridad, fuero político (que también se da en lo eclesiástico de manera intrínseca), y toda una serie de muestras de poder y lujo que realmente generan toda clase de dudas e indignación.
Creo yo, lo que el mundo necesita urgentemente es contar con pastores, sacerdotes y toda clase de gobernantes (a todos niveles) que se presenten con una cosmovisión distinta, muy distinta a lo que ya existe.
Cito la escritura:
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: ``Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”. Entonces los justos le responderán, diciendo: ``Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos? ¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?” Respondiendo el Rey, les dirá: ``En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis.
- Sn. Mateo 25: 34-40 La Biblia de las Américas.
Todo político, pastor, profeta, apóstol, evangelista y demás, están llamados a tener una visión de servicio, de amor al prójimo, de practicar un evangelio social y demostrar una genuina preocupación por las necesidades más elementales de su gente, de quienes gobiernan. Es condenable ver cómo se multiplican jugosamente las cuentas bancarias de algunos mientras que muchas de las personas que confían en ellos padecen hambre, enfermedades, pobreza material y espiritual, falta de educación, y muchas otras carencias.
Jesús y los apóstoles claramente en los evangelios y el libro de Hechos nos dieron ejemplo de cómo servir a los demás. La iglesia primitiva llegó a un punto en el cual nadie decía ser algo de sí mismo, sino que ponía a disposición de los demás sus bienes. Si continuamos promoviendo un estilo de vida autocomplaciente y ciertamente “egoísta”, iremos cada vez peor como sociedad y como iglesia de Jesucristo. Es mi oración que Dios abra nuestros ojos y tomemos la decisión de mejorar nuestra condición.
- Lucas 16:13 La Biblia de las Américas.
Vivimos una época en la cual impera en gran medida la autocomplacencia. Los humanos hayamos gran satisfacción en probar toda clase de placeres.
Por citar solo algunos ejemplos, ¿quién no ama un viaje a las hermosas playas mexicanas? o un paseo en barco acompañado de sus seres queridos. Qué tal disfrutar de un auto deportivo en su modelo más reciente con todas las comodidades y estatus que esto representa.
¿Es incorrecto desear lo mejor de la vida terrenal? La respuesta es no. Jesús mismo fue señalado en varias ocasiones porque se mostró al mundo como un hombre sociable, que convivía con personas de “dudosa reputación”, comía y bebía con ellos.
Lo incorrecto no está en el disfrute de las bendiciones materiales, sino en permitir que los bienes de este mundo se conviertan en la finalidad de nuestra vida.
Hoy por hoy, puedo observar al menos dos ámbitos de la sociedad en los cuales es notoria la pérdida de visión sobre lo que significa servir a un solo señor: los liderazgos políticos y religiosos.
Me resulta incomprensible cómo hemos podido llegar a un nivel de ambición y de antivalores, en el cuál la finalidad de servir a los demás y procurar el bien común ha pasado a ser letra muerta y solo un ideal, un discurso.
Líderes en ambos ámbitos (político y religioso) gozando de bienes cada vez más onerosos. Propiedades múltiples, prestanombres, infinidad de cuerpos de seguridad, fuero político (que también se da en lo eclesiástico de manera intrínseca), y toda una serie de muestras de poder y lujo que realmente generan toda clase de dudas e indignación.
Creo yo, lo que el mundo necesita urgentemente es contar con pastores, sacerdotes y toda clase de gobernantes (a todos niveles) que se presenten con una cosmovisión distinta, muy distinta a lo que ya existe.
Cito la escritura:
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: ``Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”. Entonces los justos le responderán, diciendo: ``Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos? ¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?” Respondiendo el Rey, les dirá: ``En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis.
- Sn. Mateo 25: 34-40 La Biblia de las Américas.
Todo político, pastor, profeta, apóstol, evangelista y demás, están llamados a tener una visión de servicio, de amor al prójimo, de practicar un evangelio social y demostrar una genuina preocupación por las necesidades más elementales de su gente, de quienes gobiernan. Es condenable ver cómo se multiplican jugosamente las cuentas bancarias de algunos mientras que muchas de las personas que confían en ellos padecen hambre, enfermedades, pobreza material y espiritual, falta de educación, y muchas otras carencias.
Jesús y los apóstoles claramente en los evangelios y el libro de Hechos nos dieron ejemplo de cómo servir a los demás. La iglesia primitiva llegó a un punto en el cual nadie decía ser algo de sí mismo, sino que ponía a disposición de los demás sus bienes. Si continuamos promoviendo un estilo de vida autocomplaciente y ciertamente “egoísta”, iremos cada vez peor como sociedad y como iglesia de Jesucristo. Es mi oración que Dios abra nuestros ojos y tomemos la decisión de mejorar nuestra condición.

