is617v
Gamma
Usuario nuevo
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"Hazlo más llamativo" no es una instrucción, es un síntoma. Cuando un cliente me dice eso, lo primero que entiendo es que algo no le está funcionando, pero él mismo no sabe ponerle nombre. Si yo adivino y cambio todo de golpe, casi seguro cambio justo lo que sí le gustaba y el trabajo se vuelve un ir y venir sin fin.
Por eso no empiezo a tocar el diseño. Primero le hago tres preguntas cortas, y le pido que me responda con lo primero que le venga a la cabeza: ¿qué fue lo primero que miraste cuando lo viste? ¿qué quieres que sienta o haga la persona que lo vea? ¿hay algún ejemplo que te guste y me puedas pasar? Con esas tres respuestas ya no estoy adivinando: sé si el problema es jerarquía, contraste, mensaje o simplemente que esperaba otra cosa.
Después hago una sola versión nueva, no cinco. Y cambio una cosa clara a la vez: o el tamaño del elemento principal, o el contraste, o el orden de lectura. Si cambio todo junto, nadie sabe qué fue lo que mejoró. Le muestro la versión anterior y la nueva lado a lado, para que compare, no para que recuerde de memoria cómo era antes.
Si después de eso sigue sin decirme qué no le cuadra, le propongo yo una dirección concreta: "mira, yo creo que el problema es que el título compite con la imagen, te propongo esto". Un cliente que no sabe explicar lo que quiere sí sabe decir si o no cuando ve algo concreto.
Y una cosa que aprendí: dejar por escrito qué se cambió y por qué. Así la siguiente ronda no vuelve a empezar de cero, y el cliente entiende que cada cambio tiene un motivo, no es capricho del diseñador. El trabajo no es hacer algo "más llamativo" en abstracto, es lograr que la persona que lo vea mire primero lo importante y entienda el mensaje sin esfuerzo.
Por eso no empiezo a tocar el diseño. Primero le hago tres preguntas cortas, y le pido que me responda con lo primero que le venga a la cabeza: ¿qué fue lo primero que miraste cuando lo viste? ¿qué quieres que sienta o haga la persona que lo vea? ¿hay algún ejemplo que te guste y me puedas pasar? Con esas tres respuestas ya no estoy adivinando: sé si el problema es jerarquía, contraste, mensaje o simplemente que esperaba otra cosa.
Después hago una sola versión nueva, no cinco. Y cambio una cosa clara a la vez: o el tamaño del elemento principal, o el contraste, o el orden de lectura. Si cambio todo junto, nadie sabe qué fue lo que mejoró. Le muestro la versión anterior y la nueva lado a lado, para que compare, no para que recuerde de memoria cómo era antes.
Si después de eso sigue sin decirme qué no le cuadra, le propongo yo una dirección concreta: "mira, yo creo que el problema es que el título compite con la imagen, te propongo esto". Un cliente que no sabe explicar lo que quiere sí sabe decir si o no cuando ve algo concreto.
Y una cosa que aprendí: dejar por escrito qué se cambió y por qué. Así la siguiente ronda no vuelve a empezar de cero, y el cliente entiende que cada cambio tiene un motivo, no es capricho del diseñador. El trabajo no es hacer algo "más llamativo" en abstracto, es lograr que la persona que lo vea mire primero lo importante y entienda el mensaje sin esfuerzo.


