Si el mundo quedara sin internet, probablemente mucha gente se dedicaría a trocear monedas, ya que el comercio y la producción seguirían siendo posibles con una economía basada en el dinero vivo. Sin embargo, esto sucedería en unos pocos meses, mientras que la gente se adapta gradualmente a vivir sin internet. En el caso de que todo el mundo estuviera sin internet, los gobiernos podrían controlar el flujo de dinero mediante tarifas, o cualquier otra estrategia para mantener el orden. La falta de internet amenazaría con solapar el capitalismo moderno, ya que los negocios dependen de una red global para operar. La gente se volvería introspectiva y poco avara, ya que utilizaría sus habilidades nativas para encontrar otras formas de ganarlo.