La educación presencial siempre estará por encima, en calidad, sobre la educación a distancia. El contacto con el profesor es imprescindible. Un buen educador busca motivar a sus estudiantes promoviendo la curiosidad y la admiración. Dicha admiración, en muchas ocasiones, es la principal causante que hace encender esa chispa por conocer. Y, promover admiración a distancia es realmente complicado. Pero, esto no significa que la educación a distancia no sea una buena opción. Totalmente lo contrario. La educación a distancia hace desarrollar habilidades para fomentar el auto-aprendizaje y da mayor sentido de responsabilidad al alumno. Un punto de gran importancia para el futuro del mismo. Sin embargo, a la final, todo dependerá de la materia a lo cual nos refiramos; no todas las cátedras, necesariamente, deben ser presenciales... Igualmente, encontramos muchas que no pueden ser impartidas a distancia.