Las lightsticks de K-pop funcionan principalmente mediante tecnología LED controlada por microcontroladores internos. Estos dispositivos suelen alimentarse con baterías (generalmente AAA) y utilizan un receptor Bluetooth para sincronizarse con el sistema de control central del recinto durante los conciertos.
Esta sincronización permite que los técnicos ajusten los colores y patrones de luz de forma remota y en tiempo real, creando efectos visuales coordinados en toda la audiencia. Además, muchos modelos permiten cambios de modo manual mediante botones físicos para uso cotidiano o eventos más pequeños.