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El debate sobre el futuro del trabajo ha dado un nuevo giro: el teletrabajo, que durante años monopolizó la conversación corporativa, está siendo desplazado por una tendencia más ambiciosa y controvertida llamada Borderless Talent o talento sin fronteras. La tendencia ha tomado el protagonismo entre los CEO del sector tecnológico que quieren llevar el trabajo remoto al siguiente nivel, y su premisa es simple pero poderosa: si la ubicación ya no importa para trabajar, tampoco tiene por qué importar para contratar. Jeremy Johnson, director ejecutivo de Andela, lo resume así: una vez que una empresa se da cuenta de que no es necesario que todos estén en la misma oficina para crear cultura y resolver problemas complejos, empieza a descubrir que hay personas excelentes en todo el mundo.
Sin embargo, esta práctica tiene una cara menos luminosa: según el MIT Sloan Management Review, ayuda a las empresas a ahorrar costes al contratar trabajadores de países con salarios más bajos que, en muchos casos, trabajan más pero cobran considerablemente menos, y en algunos casos operan en países con leyes laborales más laxas. El impacto sobre los trabajadores locales ya es visible: en 2023, Google despidió a 12.000 empleados en sus oficinas de Estados Unidos para sustituirlos por talento extranjero con menor remuneración. El Borderless Talent promete a las empresas acceder simultáneamente a velocidad, calidad y bajo coste, pero el precio lo pagan los trabajadores que quedan fuera de esa ecuación
Sin embargo, esta práctica tiene una cara menos luminosa: según el MIT Sloan Management Review, ayuda a las empresas a ahorrar costes al contratar trabajadores de países con salarios más bajos que, en muchos casos, trabajan más pero cobran considerablemente menos, y en algunos casos operan en países con leyes laborales más laxas. El impacto sobre los trabajadores locales ya es visible: en 2023, Google despidió a 12.000 empleados en sus oficinas de Estados Unidos para sustituirlos por talento extranjero con menor remuneración. El Borderless Talent promete a las empresas acceder simultáneamente a velocidad, calidad y bajo coste, pero el precio lo pagan los trabajadores que quedan fuera de esa ecuación

