Valverde
Gamma
Hola, compañeros:
Necesito contarle a alguien cómo me siento en estos momentos... y, lo siento, habéis sido los elegidos.
Para introducir un poco, llevo toda mi vida con animales, en especial perros. He pasado por todo con ellos... siempre ocupándome, preocupándome y dedicando toda mi alma a ellos... pero no puedo hacer más que sentir dolor; auténtico dolor.
Nadie se acostumbra a el desamparo de la pérdida de un ser querido, pero es más difícil aún cuando los ves irse. Aunque nunca llega ese momento que te justifique como Ser Humano...
He tenido que pasar por verdaderos calvarios recogiendo animales para que la "Protectora" no se los llevase. He intentado hacer todo lo posible por luchar, pero cada vez siento menos fuerza... me siento más debil. Todo el mundo lo apoya, pero a la hora de la verdad, nadie existe.
Sin tener apenas dinero, fundé una pequeña protectora de animales, cuidándolos día a día, y gastando no sòlo mi dinero, sino el de algunos pocos amigos que, por suerte, creyeron en el proyecto...
Pues no me encontré más que trabajo, dedicación y... de repente... un loco Hijo de Puta (y perdonadme por la expresión) que entró a mi protectora y degolló y mató a todos mis bichos... Me encontré con un panorama que no se lo deseo a nadie... ni a mi peor enemigo. Los que no estaban muertos, todavía agonizaban, venían a verme cuando ya no podían ni andar por la pérdida de sangre y yo ya no podía hacer nada, más que sentirme destrozado, volverme medio loco, humillado e incapáz en todos los sentidos; ya no podía hacer nada ni tan siquiera por los que quedaban (de unos 60, sólo pude llegar a salvar a 4 de los 7 que aún se movían) Gracias a las cámaras de seguridad de una vivienda cercana, se pudo identificar al macabro bastardo que fue capáz de tal acción... pero sólo se trataba de animales, y había salido recientemente de un manicomio, por lo que, en lugar de una disculpa, sólo obtuve justificaciones.
Poco después, uno de mis mayores apyos (mi madre), que sufría de varices esofágicas, de golpe y porrazo murió desangrándose en mis brazos, sin que pudiese hacer nada más que esperar a los servicios médicos para que la salvasen. La apoyaba contra mi pecho para conseguri que respirase, pero no pudo ser. Con apenas 56 años recién cumplidos, se me escurrió de mis brazos. Ahí se fué, dejándome empapado de su sangre y desolado e incapáz.
Ya no veía razón alguna para nada. Todo era dolor, puro dolor... pero seguí adelante gracias a mi pareja, que me apoyó y ayudó en todos los sentidos hasta que se le diagnosticó un tumor óseo. La dedicación y esfuerzo, así como el aparentar que no te preocupa nada... ver llorar a tus seres queridos, y no saber ya qué actitud tomar...
Para más Inri,por culpa de la crisis, mi negocio se fue al traste, y llevo más de dos años sin ingresar un sólo euro. Por suerte, supe trabajar y guardar, por lo que no nos ha faltado nada, pero no iba a quedar la cosa ahí... ahora, mi Tizón (uno de mis perritos actuales) se está debatiendo entre la vida y la muerte, y ya no puedo más, la verdad.
Conforme pasa el tiempo, más me doy cuenta de que me persigue la desgracia. He sido buena persona toda mi vida, pero ya no sé cómo sentirme. Nunca he hecho mal a nadie,siempre he intentado estar ahí para todo y para todos, y eso me ha dado grandes amigos que siguen y seguirán siempre pase lo que pase.
Pero estoy cansado. De pequeño me llamaban "Pepe sonrisas", porque nunca he podido parar de sonreir, pero ya no puedo más. Estoy cansado, abatido, destrozado. No voy a andarme con delicadezas, porque tampoco el mundo se las ha tomado conmigo, pero, ¿qué he hecho yo para merecer esto? Mi sonrisa, cada día que pasa, va desapareciendo...
Hay tantas veces que deseo rendirme y atacar, pero cuando recuerdo mi experiencia, cuando recuerdo todo por lo que he pasado, y veo a mi pareja en la cama, algo me dice que he hecho lo correcto, y que debo seguir haciéndolo. Pero necesito gritar y desahogarme.
Sé que cuando vaya mañana a por mi bicho, habrá muerto. Sé que, lo mismo, cuando vuelva a casa, mi pareja se encontrará peor. No sé de dónde saco las fuerzas; quizás de mi madre, que me apoya y ayuda desde el cielo porque sabe que mi gesta será positiva y necesaria para solventar los problemas que me acaecen.
Pero sigo coniando en que vendrán tiempos mejores. No sé quién quedará a mi lado, pero sí sé que, algún día, conseguiré conformar esa protectora de animales que hará sentirse orgullosos tanto a los que estén como a los que ya se hayan ido. Sé que lo conseguiré...
Necesito contarle a alguien cómo me siento en estos momentos... y, lo siento, habéis sido los elegidos.
Para introducir un poco, llevo toda mi vida con animales, en especial perros. He pasado por todo con ellos... siempre ocupándome, preocupándome y dedicando toda mi alma a ellos... pero no puedo hacer más que sentir dolor; auténtico dolor.
Nadie se acostumbra a el desamparo de la pérdida de un ser querido, pero es más difícil aún cuando los ves irse. Aunque nunca llega ese momento que te justifique como Ser Humano...
He tenido que pasar por verdaderos calvarios recogiendo animales para que la "Protectora" no se los llevase. He intentado hacer todo lo posible por luchar, pero cada vez siento menos fuerza... me siento más debil. Todo el mundo lo apoya, pero a la hora de la verdad, nadie existe.
Sin tener apenas dinero, fundé una pequeña protectora de animales, cuidándolos día a día, y gastando no sòlo mi dinero, sino el de algunos pocos amigos que, por suerte, creyeron en el proyecto...
Pues no me encontré más que trabajo, dedicación y... de repente... un loco Hijo de Puta (y perdonadme por la expresión) que entró a mi protectora y degolló y mató a todos mis bichos... Me encontré con un panorama que no se lo deseo a nadie... ni a mi peor enemigo. Los que no estaban muertos, todavía agonizaban, venían a verme cuando ya no podían ni andar por la pérdida de sangre y yo ya no podía hacer nada, más que sentirme destrozado, volverme medio loco, humillado e incapáz en todos los sentidos; ya no podía hacer nada ni tan siquiera por los que quedaban (de unos 60, sólo pude llegar a salvar a 4 de los 7 que aún se movían) Gracias a las cámaras de seguridad de una vivienda cercana, se pudo identificar al macabro bastardo que fue capáz de tal acción... pero sólo se trataba de animales, y había salido recientemente de un manicomio, por lo que, en lugar de una disculpa, sólo obtuve justificaciones.
Poco después, uno de mis mayores apyos (mi madre), que sufría de varices esofágicas, de golpe y porrazo murió desangrándose en mis brazos, sin que pudiese hacer nada más que esperar a los servicios médicos para que la salvasen. La apoyaba contra mi pecho para conseguri que respirase, pero no pudo ser. Con apenas 56 años recién cumplidos, se me escurrió de mis brazos. Ahí se fué, dejándome empapado de su sangre y desolado e incapáz.
Ya no veía razón alguna para nada. Todo era dolor, puro dolor... pero seguí adelante gracias a mi pareja, que me apoyó y ayudó en todos los sentidos hasta que se le diagnosticó un tumor óseo. La dedicación y esfuerzo, así como el aparentar que no te preocupa nada... ver llorar a tus seres queridos, y no saber ya qué actitud tomar...
Para más Inri,por culpa de la crisis, mi negocio se fue al traste, y llevo más de dos años sin ingresar un sólo euro. Por suerte, supe trabajar y guardar, por lo que no nos ha faltado nada, pero no iba a quedar la cosa ahí... ahora, mi Tizón (uno de mis perritos actuales) se está debatiendo entre la vida y la muerte, y ya no puedo más, la verdad.
Conforme pasa el tiempo, más me doy cuenta de que me persigue la desgracia. He sido buena persona toda mi vida, pero ya no sé cómo sentirme. Nunca he hecho mal a nadie,siempre he intentado estar ahí para todo y para todos, y eso me ha dado grandes amigos que siguen y seguirán siempre pase lo que pase.
Pero estoy cansado. De pequeño me llamaban "Pepe sonrisas", porque nunca he podido parar de sonreir, pero ya no puedo más. Estoy cansado, abatido, destrozado. No voy a andarme con delicadezas, porque tampoco el mundo se las ha tomado conmigo, pero, ¿qué he hecho yo para merecer esto? Mi sonrisa, cada día que pasa, va desapareciendo...
Hay tantas veces que deseo rendirme y atacar, pero cuando recuerdo mi experiencia, cuando recuerdo todo por lo que he pasado, y veo a mi pareja en la cama, algo me dice que he hecho lo correcto, y que debo seguir haciéndolo. Pero necesito gritar y desahogarme.
Sé que cuando vaya mañana a por mi bicho, habrá muerto. Sé que, lo mismo, cuando vuelva a casa, mi pareja se encontrará peor. No sé de dónde saco las fuerzas; quizás de mi madre, que me apoya y ayuda desde el cielo porque sabe que mi gesta será positiva y necesaria para solventar los problemas que me acaecen.
Pero sigo coniando en que vendrán tiempos mejores. No sé quién quedará a mi lado, pero sí sé que, algún día, conseguiré conformar esa protectora de animales que hará sentirse orgullosos tanto a los que estén como a los que ya se hayan ido. Sé que lo conseguiré...

