Como en el propio post dice:
Comienzo por aquí y por último quedaría mi moraleja que a su vez sirve como método. Aquí voy.
En el año 2015-2016 empecé a hablar por internet con una chica chilena por Skype, (bastante tiempo, ya que ahora se usa Discord para esas cosas), comenzó como una simple amistad y de unos meses a otros estábamos en llamada 15 horas, dormíamos juntos en llamada, veíamos series, anime y todo eso desde allí.
Obviamente en ese tiempo ya nos habíamos visto la cara, puesto que, si no era por llamada normal, siempre estábamos haciendo videollamada, por facilidad con los celulares y también porque ella y yo teníamos cámara en nuestras respectivas PC's.
Yo empezaba a sentir algo como cualquier persona débil de mente, aparte que por esos años de juventud uno tiene la extraña creencia de que la amistad entre el hombre y la mujer no existe, sino que simplemente es un acercamiento/coqueteo que puede terminar en un noviazgo o cualquier cosa. Ahí mi primer error.
Ya pasado casi el año me volvía loco, estaba perdidamente enamorado de ella. Supe que estaba mal cuando me encontraba en una reunión con amigos una noche, con cervezas, parrillada, etc. Y yo no quería estar allí, quería estar con ella, riendo, disfrutando, ahí dije ¡Ya me venció!
Un día no aguanté más y le dije lo que sentía, ella, creo, sospechaba lo se veía venir y al final, ocurrió lo inevitable: me rechazó. No soy un tonto, me podía dar cuenta que ella también me coqueteaba, me buscaba e insinuaba amor también, pero supongo, que al momento de la verdad, su decisión fue esa, es decir, rechazarme, por no estar lista para una relación a distancia.
Poco a poco me empecé a distanciar, llegué a sentir como rabia, no sé si odio, ya sabes, inmadurez. La cuestión es que los días (y todas las horas) en que me la pasaba hablando con ella, las fui reemplazando en ocupar mi tiempo (alerta de ideas para olvidar, vienen acá abajo ⬇️).
Empecé a salir nuevamente con mis amigos, entré a un curso extra curricular donde estudiaba. Me volví un devorador de libros empedernido (no tienes idea de lo sanador que es leer), comencé un proyecto en YouTube con un amigo donde reclutamos a unos 3 chicos mexicanos para que en una pantalla verde hicieran de presentadores de curiosidades de series, películas, etc.
Yo era el guionista e investigador... aquellas épocas. (El proyecto aún sigue, pero ahora sin mí), no sabíamos como usar la pantalla verde y se veía horrible, jajajaja 🤣
También realicé varios cursos, algunos de escritura creativa y otros que abarcaban mi área de estudio, economía.
Escribí, me desahogué como nunca, en aquella época leer mis escritos en Wattpad era desgarrador.
Y me inicié como freelancer realizando trabajos para gente de mi zona. Había una empresa que se dedicaba a transcribir los juicios de los tribunales de Puerto Rico, esa empresa era de mi país, pero por el alto volumen de trabajo no podían hacerse cargo de todo, así que me enviaban el material y yo también transcribía, era como un sub-contratado.
Vi anime como una bestia, al más profundo estilo otaku, puro seinen (género con historias realistas y adultas). Berserk, Gokukoku no Brynhildr, Sola, Elfen Lied, Higurashi no Naku Koro Ni, etc, etc.
Viajé, estaba cansado de las paredes de mi casa, un día de noviembre compré un pasaje de autobús y me fui a donde unos tíos y primos a 5 horas de mi ciudad, allí me reencontré con amigos del bachillerato, fui a la playa, tuve momentos familiares. Fue mágico.
Al volver se me ocurrió la loca idea de empezar con un blog, un blog de escritura, recuerdo que se llamaba "The Writer Lines", inspirado en un proyecto que vi en el Instagram de Morgan York, una ex-actriz infantil que ahora es escritora.
Seguí trabajando y estudiando, hasta que un día de la nada ella me escribió, me di cuenta de que ya no me ponía nervioso ni triste, que ya no me importaba lo que acontecía en su vida, no me importaba el visto o que no volviese a escribir en una semana, tampoco me importaba si no me volvía escribir o si para ese entonces ya estaba con alguien.
Conclusión
Tenía mi vida, mis ocupaciones, mis proyectos, mi visión y cuando uno tiene eso, no te preocupas en olvidar, porque estás ocupado, tienes vida, visualizas salidas de la monotonía y te das cuenta de que lo que dolía o no te permitía dejar de pensar en esa persona, son en realidad pequeñeces en comparación con tener algo que hacer.
Así que esa es mi experiencia, moraleja y recomendaciones. Espero que al menos si no te sirven, la lectura te haga saber que siempre se puede olvidar, con lo que sea.