“Cuando el maestro explica en clase el funcionamiento del cuerpo humano, me convenzo todavía más de que Dios existe. Cada parte cumple su función, por insignificante que parezca. Normalmente ni siquiera nos damos cuenta de lo que pasa dentro de nuestro cuerpo. ¡Es tan complejo!” (Teresa)
“Cuando veo un rascacielos, una enorme embarcación o un automóvil, me pongo a pensar en quién lo pudo haber diseñado. Para diseñar un auto, por ejemplo, hace falta mucho ingenio: tiene un montón de piezas pequeñas, y todas deben funcionar perfectamente. Y claro, si un auto tiene un diseñador, el ser humano también.” (Richard)
“Nos ha tomado cientos de años entender tan siquiera una pequeñísima parte del universo, y eso gracias a la aportación de las mentes más brillantes. ¿Cómo puede alguien pensar que el universo entero llegó a existir sin la intervención de una mente superior?” (Karen)
“Mientras más estudiaba ciencias, menos real me parecía la evolución. Me ponía a pensar, por ejemplo, en la precisión matemática que hay en la naturaleza. También reflexionaba en las características que distinguen a los seres humanos, como la necesidad de saber quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos. Los evolucionistas han intentado explicar esas características con teorías basadas en el comportamiento animal; pero no han logrado descifrar por qué somos tan distintos. Pienso que para creer en la evolución hace falta tener más fe que para creer que existe un Creador.”