Bob había contratado a una empresa de programación en la ciudad de Shenyang, en el sureste de China, para hacer su trabajo. Sus ayudantes al otro lado del mundo trabajaban durante la noche, en un horario que imitaba a una jornada laboral promedio de ocho horas. Les pagaba una quinta parte de su salario de más de 100 mil dólares anuales, según Verizon.
Durante los últimos años, Bob recibió excelentes calificaciones por su desempeño por su codificación “limpia, y bien escrita”. Incluso había sido señalado como “el mejor desarrollador en el edificio”.